Más horas de luz y mejor ánimo: Qué cambia en el cuerpo cuando se acerca la primavera


Con septiembre avanzando y los días cada vez más largos, muchas personas empiezan a notar cambios en el sueño, la energía e incluso en el estado de ánimo.

No es solamente una sensación: la cantidad de luz natural que recibimos interviene en distintos procesos del organismo y ayuda a regular nuestro reloj biológico, dice un informe de la Agencia de Informaciones Mercosur.

Después de los meses de invierno, en los que amanece más tarde y oscurece temprano, la primavera trae un aumento progresivo de las horas de luz. Esa variación es percibida por el cerebro y participa en la regulación de los llamados ritmos circadianos, que organizan funciones como el sueño, la vigilia y la liberación de determinadas hormonas.

El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos explica que la luz natural está relacionada con mecanismos en los que intervienen la serotonina y la melatonina, dos sustancias vinculadas, entre otras funciones, con el estado de ánimo y el ciclo de sueño y vigilia.

¿Por qué podemos sentirnos con más energía?

Durante el invierno, la menor exposición a la luz puede favorecer en algunas personas una mayor sensación de somnolencia, menos energía y cambios en los horarios de descanso.

Cuando vuelven los días largos, el organismo recibe una señal diferente. Levantarse con mayor claridad natural y disponer de más horas de luz durante la tarde puede facilitar la adaptación del reloj interno y también aumentar las oportunidades de realizar actividades al aire libre.

De hecho, muchas personas que experimentan una disminución estacional del ánimo durante el otoño y el invierno refieren una mejoría cuando regresan las jornadas más luminosas.

Sin embargo, no ocurre igual en todo el mundo. Existen personas que pueden presentar alteraciones del sueño, ansiedad o cambios importantes del estado de ánimo precisamente durante la primavera y el verano. Por eso, sentirse mejor con la llegada de los días largos es frecuente, pero no constituye una regla universal.

La importancia de mantener rutinas

La llegada de la primavera puede aprovecharse para recuperar hábitos que durante el invierno suelen abandonarse: salir a caminar, pasar más tiempo al aire libre o incorporar alguna actividad física.

También es conveniente mantener horarios relativamente regulares para dormir y levantarse, porque los cambios bruscos en las rutinas pueden alterar el descanso aunque haya más horas de luz.

Pasar algún tiempo al aire libre durante el día puede ayudar a que el organismo reciba señales naturales de luz y oscuridad que participan en la regulación del ritmo circadiano.

Primavera no significa olvidarse del descanso

Tener más horas de luz no implica necesariamente necesitar menos sueño. El cuerpo continúa requiriendo un descanso adecuado y mantener horarios saludables sigue siendo fundamental.

Si con el cambio de estación aparecen insomnio persistente, cansancio excesivo, ansiedad o cambios marcados del estado de ánimo que se mantienen durante varias semanas e interfieren con las actividades cotidianas, conviene consultar con un profesional.

La primavera modifica el paisaje y las temperaturas, pero también introduce pequeños cambios en las señales ambientales que recibe el organismo. Aprovechar la luz natural, mantener buenas rutinas de descanso y recuperar paulatinamente las actividades al aire libre puede ser una buena manera de acompañar esa transición.
Redacción AIM