El girasol se perfila como el gran negocio comercial de la campaña argentina

El girasol vuelve a posicionarse como una de las opciones comerciales más rentables de la campaña agrícola argentina, impulsado por la posibilidad de asegurar precios atractivos en el inicio de la siembra y por un contexto internacional con fuerte potencial alcista debido a los inconvenientes logísticos en la región del Mar Negro.

Según las proyecciones del último informe mensual del USDA, Rusia y Ucrania deberían exportar 9,95 millones de toneladas de aceite de girasol, lo que representa el 63% del total mundial.

Sin embargo, es poco probable que ese pronóstico pueda cumplirse, ya que los flujos de embarques en las terminales rusas y ucranianas continúan virtualmente paralizados y la ruta logística sobre el río Danubio sufre una pronunciada bajante, indicó Informe Litoral.

Frente a este escenario de escasez de proveedores globales y con la Argentina consolidada como el tercer exportador mundial y un país libre de riesgos bélicos, la demanda internacional comenzó a priorizar el producto local. En este marco, el valor FOB oficial del aceite de girasol crudo subió a 1.377 dólares por tonelada, mostrando una tendencia alcista sostenida en los últimos meses.

En el plano local, el precio del girasol disponible en las terminales bonaerenses de Bahía Blanca y Quequén se ubica en un rango de referencia de 420 a 430 dólares por tonelada. Por su parte, para los contratos forward de la campaña 2026/2027 con entrega a partir de diciembre, los valores de referencia alcanzan los 450 dólares por tonelada en Rosario y se sitúan entre 380 y 400 dólares en el sur de Buenos Aires.

En cuanto al desarrollo productivo, la siembra ya se encuentra muy avanzada en el Noreste argentino, donde se prevé una superficie de 557.100 hectáreas frente a las 501.400 de la temporada pasada, mientras las labores comienzan a dar sus primeros pasos en el norte de Córdoba y Santa Fe. Aunque la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima un área nacional total de 3,0 millones de hectáreas, persiste cierta incertidumbre sobre la superficie final que se implantará en la zona pampeana debido a los excesos hídricos derivados de una campaña bajo la fase climática de El Niño.

Informe Litoral