En una entrevista concedida al programa Palabras Cruzadas (transmitido por la señal de Vorterix en la ciudad de Paraná), el histórico dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR) y ex candidato a gobernador de Entre Ríos, Gustavo Cusinato, analizó de forma tajante el presente de la política nacional y provincial.
En un diálogo reflexivo sobre la pérdida de representatividad territorial y el escenario hacia las elecciones legislativas de 2027, la referencia entrerriana de la UCR remarcó la necesidad de preservar el entramado municipal radical sin descartar pragmatismo ni acuerdos en un contexto dominado por la polarización y la impronta del gobierno nacional.
La degradación institucional y la ausencia de conducción nacional
Cusinato trazó un diagnóstico severo sobre el retroceso que ha sufrido el radicalismo en las últimas décadas, tanto a escala local como federal. Al indagar sobre las causas que llevaron al partido a perder terreno histórico frente a los distintos ciclos del peronismo, sostuvo que el problema de fondo radica en la escasez de conducciones unificadoras tras el retiro de figuras emblemáticas.
«Veníamos de un liderazgo fuerte como el de Montiel (…) A partir de allí, sumado a la crisis de 2001, hemos ido transitando sin conseguir un liderazgo que convoque a todo el partido, y eso mismo nos pasa en el orden nacional», admitió el ex legislador.
A juicio de Cusinato, esta desarticulación en la cúpula nacional genera un estado de orfandad que repercute de lleno en la política de las provincias:
Pérdida de referencia partidaria: Al no contar con una candidatura presidencial o una conducción unificada en la Casa Rosada, las provincias carecen de un marco que ordene las alianzas de abajo hacia arriba.
Ataque a la democracia interna: Cuestionó hechos como la fractura del bloque de diputados nacionales ocurrida tiempo atrás —cuando un sector se negó a acatar la votación mayoritaria que consagraba a Mario Negri—, al definirlo como un quiebre de reglas que afectó gravemente la solidez del espacio.
Consecuencias en las provincias: La exportación de disputas locales a los recintos nacionales termina dividiendo la tropa territorial y debilitando el peso de los comités.
Entre Ríos: La fortaleza municipal frente al dilema de 2027
A diferencia del panorama sombrío en otras latitudes del país, Cusinato ponderó la situación particular que vive el radicalismo en suelo entrerriano, donde el partido sostiene una vasta red de intendencias y presencia territorial.
En vista del próximo proceso electoral y la discusión sobre el calendario parlamentario, detalló las prioridades institucionales:
Institucionalización del partido: Remarcó la importancia del próximo Congreso Partidario provincial para normalizar los mandatos internos. La propuesta apunta a establecer autoridades con mandatos transitorios de un año para desfasar la elección de la cúpula radical de los turnos electorales generales.
Defensa de las PASO como ordenador: Manifestó su preocupación ante las versiones sobre una posible eliminación de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. «Las PASO son las ordenadoras. Si no hay primarias, ¿cómo resolvés la competencia en un departamento donde hay dos o tres candidatos con aspiraciones?», advirtió, señalando que la falta de este instrumento forzaría cierres en mesas chicas con riesgo de rupturas.
El desafío de la coalición de gobierno: Reconoció que, si el actual gobernador Rogelio Frigerio encabeza la estrategia oficialista en la provincia, la UCR debe balancear con pragmatismo su identidad para no arriesgar los municipios conquistados.
Pragmatismo, economía provincial y la mirada hacia el futuro
Consultado sobre cómo convivir con la influencia del partido de gobierno nacional (La Libertad Avanza) y las corrientes liberales dentro de los frentes electorales, Cusinato apeló al realismo político.
«Para poder negociar tenés que tener pragmatismo (…) No existe la negociación sin pragmatismo. No por una cuestión de purismo ideológico vamos a poner en riesgo la estructura territorial que tenemos. Estoy convencido de que dentro de cuatro años va a haber un radical gobernando la provincia», sentenció.
Asimismo, analizó la coyuntura fiscal y económica de Entre Ríos, marcando un paralelismo entre la política de transferencias de competencias sin fondos observada en los años 90 y las demandas actuales del esquema nacional:
Sostenibilidad del Estado provincial: Destacó el esfuerzo por mantener las cuentas ordenadas y saldar salarios en áreas esenciales como educación y seguridad, aunque admitió las severas limitaciones presupuestarias para la obra pública.
Federalismo y recursos: Reclamó una revisión sobre cómo tributan y perciben los recursos las provincias de perfil productivo y agropecuario frente al esquema de retenciones e impuestos no coparticipables definidos por el Estado central.
El rol de la política frente al desencanto: Remarcó que la irrupción de posturas extremas e hiper-ideologizadas responde directamente a la incapacidad de la oposición unificada de llevar respuestas claras a la sociedad y al desgaste en la representación ciudadana.
Finalmente, Cusinato dejó claro que se encuentra fuera de la carrera por candidaturas personales, posición que —asegura— le otorga la libertad necesaria para recorrer Entre Ríos y actuar como articulador entre los distintos dirigentes radicales con miras a consolidar el proyecto político del partido de cara a los próximos turnos electorales.
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