Cada 1° de agosto, miles de personas cumplen con uno de los rituales más emblemáticos del invierno: tomar caña con ruda. La práctica coincide con la celebración del Día de la Pachamama, una fecha dedicada a honrar a la Madre Tierra, agradecer por lo recibido y pedir bienestar, prosperidad y protección para el nuevo ciclo.
La tradición está profundamente arraigada en Argentina, Paraguay y algunas regiones de Bolivia, donde año tras año continúa formando parte de las costumbres populares.
El origen de la caña con ruda
El ritual tiene su origen en los pueblos originarios guaraníes, que conocían las propiedades medicinales de la ruda macho. Esta planta era utilizada como remedio natural para combatir parásitos, aliviar dolores estomacales y reducir las molestias provocadas por picaduras de insectos.
Con el paso del tiempo, la ruda también comenzó a ser considerada una planta protectora desde el punto de vista espiritual. La creencia popular le atribuye la capacidad de alejar las malas energías, la envidia, el mal de ojo y la mala suerte.
¿Por qué se toma el 1° de agosto?
Según la tradición, agosto era considerado un mes especialmente difícil debido al frío, las lluvias y las enfermedades que afectaban tanto a las personas como al ganado. De esa creencia surgió el conocido dicho: «Julio los prepara y agosto se los lleva».
Para afrontar ese período, los pueblos originarios preparaban una mezcla de aguardiente de caña con hojas de ruda, convencidos de que ayudaba a fortalecer el cuerpo y proteger la salud. Con el tiempo, ese remedio natural se transformó en un ritual que continúa vigente hasta la actualidad.
Qué simboliza la caña con ruda
Más allá de la bebida, la caña con ruda representa un símbolo de fortaleza, purificación y protección.
La creencia sostiene que beberla en ayunas ayuda a:
Alejar las enfermedades del invierno.
Espantar las malas energías.
Proteger contra el mal de ojo.
Atraer la buena suerte y la prosperidad.
Agradecer a la Pachamama por los bienes recibidos.
Cómo se prepara
La preparación comienza varias semanas antes del 1° de agosto.
Se colocan hojas de ruda macho, previamente lavadas y secas, dentro de una botella de caña o aguardiente de caña de azúcar. Luego se deja macerar en un lugar fresco y oscuro durante al menos 30 días, aunque muchas familias prefieren prepararla con varios meses de anticipación para intensificar el sabor y la tradición.
Cómo se realiza el ritual
La costumbre indica que la bebida debe tomarse en ayunas durante la mañana del 1° de agosto.
No existe una única manera de hacerlo. Algunas personas toman tres tragos, otras siete sorbos, un trago largo o incluso un pequeño vaso. Lo importante es cumplir con el ritual y, para muchos, acompañarlo con una oración, un agradecimiento o un deseo para el año que comienza.
Quienes no puedan hacerlo ese día todavía tienen una oportunidad. Según la tradición, las personas que ya realizaron el ritual pueden convidar caña con ruda hasta el 15 de agosto, para que otros también reciban, según la creencia popular, sus beneficios de salud, protección y buena fortuna.
A pesar del paso del tiempo, la caña con ruda sigue siendo una de las tradiciones más representativas del invierno argentino. Su permanencia refleja la unión entre los saberes ancestrales, las creencias populares y el respeto por la naturaleza, manteniendo vivo un ritual que cada año reúne a miles de personas en torno a la Pachamama.
El Diario de Carlos Paz
