El 15 de julio de 2010, Argentina dio un paso histórico al sancionar la Ley N.º 26.618 de Matrimonio Igualitario, convirtiéndose en el primer país de América Latina y el décimo del mundo en reconocer el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.
La norma modificó el entonces Código Civil para establecer que el matrimonio tendría los mismos requisitos y efectos, sin importar el sexo de las personas contrayentes. De esta manera, todas las parejas pasaron a contar con los mismos derechos y obligaciones, incluyendo la posibilidad de adoptar hijos e hijas bajo las mismas condiciones previstas por la ley.
La aprobación fue el resultado de años de trabajo de organizaciones de la sociedad civil y de un intenso debate parlamentario y social que marcó un antes y un después en la historia de los derechos civiles en el país. La ley significó un hito para el reconocimiento de la igualdad ante la ley y posicionó a la Argentina como referente regional en materia de ampliación de derechos.
A 16 años de aquella histórica votación, la Ley de Matrimonio Igualitario continúa siendo una de las reformas más importantes de la legislación argentina en materia de derechos humanos, igualdad y no discriminación, consolidando el principio de que todas las personas deben gozar de los mismos derechos y oportunidades, sin distinción.
