Paris Saint-Germain volvió a hacer historia en el fútbol europeo: el conjunto dirigido por Luis Enrique se consagró campeón de la UEFA Champions League tras superar por 4-3 al Arsenal en la definición por penales, luego de igualar 1 a 1 durante el tiempo reglamentario y el alargue en el Puskás Aréna de Budapest.
Con este resultado, el elenco francés levantó por segundo año consecutivo el trofeo más importante del continente y confirmó su dominio en la máxima competencia de clubes.
La final comenzó con un golpe tempranero del conjunto inglés. Apenas transcurridos cinco minutos, Kai Havertz aprovechó un rebote dentro del área para quedar cara a cara con Matvéi Safónov y definir con precisión, al techo del arco, para establecer el 1-0 en favor del equipo de Mikel Arteta.
A partir de ese momento, PSG tomó el control del encuentro. Con mayor posesión y circulación de pelota, el campeón francés intentó romper el orden defensivo de un Arsenal que apostó por replegarse cerca de David Raya y cerrar los espacios. Pese al dominio territorial de los parisinos, los londinenses mostraron firmeza en defensa y consiguieron sostener la ventaja durante gran parte del primer tiempo.
En el complemento, el desarrollo mantuvo características similares. El Paris Saint-Germain monopolizó la iniciativa y encontró el empate gracias a una acción individual de Khvicha Kvaratskhelia. El georgiano ingresó al área y fue derribado por Cristhian Mosquera, por lo que el árbitro sancionó penal. Ousmane Dembélé asumió la responsabilidad y convirtió con un remate cruzado para decretar el 1-1.
El gol modificó el panorama de la final. Arsenal abandonó su planteo conservador y adelantó sus líneas, lo que generó un partido mucho más abierto y dinámico. Ambos equipos encontraron espacios para atacar y generaron situaciones de peligro en las dos áreas.
Las ocasiones más claras, sin embargo, quedaron para el conjunto francés. Kvaratskhelia impactó un remate en el poste y Bradley Barcola desperdició dos oportunidades inmejorables para darle el triunfo a PSG antes del cierre del tiempo reglamentario. Del otro lado, Declan Rice, Gabriel Martinelli y Eberechi Eze intentaron inquietar a la defensa parisina, aunque sin la precisión necesaria para romper la igualdad.
El tiempo suplementario mantuvo la tensión propia de una final de Champions League, aunque con menos emociones frente a los arcos. El desgaste físico comenzó a hacerse notar y ninguno de los dos equipos logró imponer condiciones durante los treinta minutos adicionales.
De esta manera, el campeón de Europa se definió desde los doce pasos, una instancia que no decidía una final del certamen desde la temporada 2015/16, cuando Real Madrid derrotó al Atlético de Madrid.
LU19 Mar del Plata
